EL PASEO DE ABRIL

Aprovechando que ya ha llegado la primavera y que la luz y los colores empiezan a ser más intensos en esta época del año, el Paseo de Abril se centrará en algunas de aquellas medianeras que, debido a su impacto paisajístico en la ciudad, han sido tratadas con vegetación, transformando su fisonomía de simples muros opacos en esculturas vegetales, aportando unas características únicas a las nuevas fachadas que dignifican su entorno y lo hacen más interesante. Estos proyectos de integración se enmarcan en el Plan de Recuperación de Medianeras (2011-2015) impulsado por el «Institut Municipal del Paisatge Urbà i la Qualitat de Vida de Barcelona». Hay que recalcar que, aunque la gran mayoría de las medianeras han usado vegetación para crear jardines verticales, también hay otras medianeras en el Plan de Recuperación que se han transformado con esculturas, letras, colores y otros acabados. Pero de éstas ya hablaremos en otro momento.

Empezaremos nuestro paseo en el Distrito de Sant Martí, en el barrio del Poblenou, concretamente en la calle Ciutat de Granada 106. La necesidad de colocar una escalera de evacuación en el exterior del edificio fue la excusa para cambiarle la cara a esta anodina medianera. Se proyectó un nuevo jardín vertical aprovechando que la estructura de la escalera hacía accesible su sistema de riego gota a gota. Su buena orientación a Sureste hizo que, además, fuera muy recomendable instalar placas solares para su autoabastecimiento. El Jardí del Sol, que así se llama, tiene un depósito que recoge hasta 8.000 litros de agua de lluvia para el riego, que se activa con la energía que producen las placas solares instaladas en la fachada. En los momentos de máxima exposición solar de la fachada, puede llegar a un nivel de consumo cero.  Las placas fotovoltaicas también suministran luz al propio edificio, sede del Arxiu Municipal Contemporani de Barcelona. Esta nueva piel ofrece además un extra de aislamiento térmico y acústico para el edificio.

El jardín cuenta con 12 variedades diferentes de plantas y con nidos para especies protegidas de aves. Es uno de los pocos jardines verticales autosuficientes de Barcelona.

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El Jardinet del Pedró, en el barrio del Raval (c/Sant Antoni Abat, 18), es otro de los jardines autosuficientes con los que cuenta la Ciudad Condal. El sistema de montaje de esta fachada consiste en una estructura portante metálica sobre la que se dispone un trasdosado de paneles IMG_7812impermeables. En estos paneles se fija una combinación de fieltros de composición especialmente diseñada para el anclaje de las raíces y por el que circula una solución de riego hidropónica. El acabado es una composición de celdas cerámicas que se integra perfectamente con la fachada del Teatro del Raval, que está a su lado. Unas placas solares situadas en la cubierta del edificio y un depósito que recoge el agua de la lluvia se encargan de su autoabastecimiento, que funciona de igual manera que el Jardí del Sol.

Una de las particularidades de esta medianera es que aparte de ser un jardín se usa también como valla publicitaria para mostrar las obras representadas en el Teatro del Raval, lo que da como resultado una fachada con una composición muy colorida y cambiante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saltamos hasta el barrio de Sants, donde se hicieron actuaciones en 3 medianeras muy cercanas entre sí, en la Rambla de Badal 151, 163, 188. Estas intervenciones «verdes» son menos ambiciosas que las anteriores pero solucionan un problema muy común en la Rambla: las diferentes alineaciones de los edificios (en la actualidad, se deja una acera mucho más ancha) han generado unas medianeras laterales totalmente consolidadas y que tienen un gran impacto. La solución empleada aquí, posteriormente al saneamiento y aislamiento de la medianera, parte de una gran jardinera en planta baja y unos perfiles metálicos anclados en las fachadas en los que se coloca una malla metálica para que las plantas trepen por ella.

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Otra fachada con una solución parecida a las anteriores se encuentra IMG_8007también en Sants, en la calle de Enric Bargés 4. Sin embargo, en esta fachada se han empleado unos perfiles metálicos curvados que dan movimiento y ritmo a la pared y parece que «abracen» las elegantes cañas de bambú que hay plantadas en las jardineras. Debido a esto lo llamaron el Jardí de les El·lipses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cerca de aquí, en la confluencia de las calles Berlín y Marquès de Sentmenat nos encontramos con el primer jardín vertical que se hizo en Barcelona, del que ya hablamos en el Paseo de Marzo. El Jardí de Tarradellas está formado por una impresionante estructura metálica IMG_7564soportada por un muro de hormigón de 4 metros de altura revestido de piedra seca. Este esqueleto metálico cuenta con 17 niveles de plataformas de planta irregular con jardineras de las que cuelgan distintas especies de plantas de bajo mantenimiento creando una frondosa cascada verde que se funde con los arbustos a nivel de acera. La estructura soporta todo el peso de la vegetación para liberar la finca vecina de tensiones y esfuerzos.

Éste es un ejemplo de jardín vertical y horizontal ya que no sólo se «vistió» la medianera, también se llevó a cabo la reurbanización y el ajardinamiento del espacio triangular que formaba la intersección de las dos calles. Como ya explicamos en el Paseo por Les Corts, un catalejo gratuito permite ver las plantaciones y también las especies de pájaros que anidan en ellas, que están explicadas en un plafón a nivel de calle.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saltamos lejos, al barrio de Horta-Guinardó, para fijarnos en un caso de microregeneración urbana englobado en un plan de dignificación de 2016-04-09 13.31lugares degradados y solares abandonados de la ciudad que impulsó el Ajuntament de Barcelona en 2011. Hablamos de la Mitgera de les Delícies del Carmel. Esta actuación está enmarcada, a su vez, dentro de uno de los grandes proyectos del Ajuntament de Barcelona: hacer del ámbito de Els Tres Turons un espacio que sea el parque central de Horta-Guinardó y Gràcia. Esta zona quedó afectada el año 1954 por un planeamiento que primaba la consolidación de las áreas verdes antes que las viviendas existentes en las colinas, cosa que generó que todas estas viviendas quedaran afectadas desde entonces y que no se haya podido hacer ninguna operación de rehabilitación del parque residencial. La Modificació del Pla General Metropolità del año 2010 reconoció las viviendas más consolidadas, desafectando 476 aunque mantuvo la afectación de 295. En este nuevo y ambicioso proyecto, que busca hacer de este espacio una nueva ciudad jardín para recuperar el valor estratégico del parque dentro de la ciudad, se han previsto varias actuaciones como el realojo de los vecinos afectados en edificios de nueva creación y la mejora de los espacios públicos y de los recorridos en favor de los vecinos, teniendo en cuenta la dificultad añadida de la abrupta e inclinada topografía.

Una de estas actuaciones de mejora es la medianera que nos ocupa y su entorno. Éste es un punto de referencia y de acceso al Turó de la Rovira. En el triángulo que forma la confluencia de la Carretera del Carmel y la calle Mühlberg se amplió la acera de la Carretera del Carmel y se recolocaron los elementos urbanos existentes, además de contruir un banco corrido y de plantar nuevos árboles y arbustos. El Institut del Paisatge Urbà i la Qualitat de Vida fué el que intervino en la pared medianera de la Carretera del Carmel 102, reparándola, mejorando las condiciones térmicas y acústicas de las viviendas y cubriendo el muro de una alfombra verde gracias a unas plantas trepadoras de carácter autóctono que se engarzan en una ligera malla metálica.

 

Como podemos apreciar, no todas las medianeras se han intervenido por simple estética. La mayoría de ellas y su entorno arrastran una problemática que viene de lejos. Es también el caso de Els Jardins del Petit Príncep, en Nou Barris, que surgieron por la movilización vecinal, tras muchos años de protestas.

2016-04-09 12.58 Entre las calles de Alella, Santanyí y Alloza existía un solar destinado a la construcción de viviendas que quedó vacío debido a la reivindicación de zonas verdes por parte de los vecinos del barrio. En los años 70, después de muchos años de abandono y de convertirse en un nido de porquería, la Asociación de Vecinos del Turó-Vilapicina-Ramon Albó empezó a reivindicar al Ajuntament que por lo menos limpiara el solar, peticiones que quedaron sin respuesta. Así que decidieron actuar por su cuenta y limpiar y acondicionar el espacio con bancos y zonas para los niños. No fué hasta principios del 2010 que el Ajuntament decidió remodelar el área y las medianeras que daban a ella. Incorporaron una zona de juegos infantiles, bancos, nuevos árboles y jardineras con plantas trepadoras para las altas fachadas. Els Jardins del Petit Príncep le deben su nombre a un referéndum entre los alumnos de la cercana escuela Aloma.

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Nos trasladamos al barrio de Sarrià-Sant Gervasi, concretamente al Jardí del Ginjoler, sin dejar de lado las reivindicaciones vecinales. En la calle Arimon 11 había hace años una casita con un jardín en el que había dos naranjos, un olivo y un precioso jinjolero. Aunque abandonado, el solar era uno de los pocos oasis verdes de este barrio. En el 2007, el Ajuntament dió licencia para un proyecto de nueva edificación en el solar, derribando la casita abandonada y los dos naranjos y dejando el jinjolero y el olivo desprotegidos a la espera de que cualquier día empezaran las obras. Empezó entonces una campaña vecinal para no sólo evitar su tala sinó ganar ese espacio verde para el barrio. Ese mismo año, el jinjolero fué declarado de interés local ya que se demostró que se trata de uno de los ejemplares más antiguos de Europa (fué plantado en 1857 y 2016-04-09 14.29mide más de 12 metros de altura). Los vecinos, al final, consiguieron que el Ajuntament se quedara el solar para convertirlo en una placita en la que reinan el longevo jinjolero y el olivo. Además, en noviembre del 2012 se invitó a un grupo de profesores y alumnos de la Escola Superior de Disseny i Art Llotja a participar en la remodelación de la gran medianera que hay al lado. Con texturas y distintos cromatismos consiguieron una vistosa fachada. En la parte baja se adosó un curioso banco donde se imprimieron en relieve refranes y frases populares relacionados con el jinjolero y su fruto.

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Acabamos nuestro recorrido de abril en la plaza Lesseps, en el barrio de Gràcia. En los números 17-18 de la plaza Lesseps y 9-11 de la calle Albacete hay una finca de 2 pisos con un jardín en el que destaca una altísima palmera. La pared lateral de la finca que da a la Travessera de Dalt era una medianera nada cuidada, dejada y sucia, que empobrecía visualmente la zona. En el año 2009, el FAD convocó la segunda edición del concurso Racons Públics, en el que promovía la participación ciudadana para resolver con creatividad e ingenio pequeños problemas de integración de 10 rincones emblemáticos de la ciudad. La propuesta ganadora para la medianera de la finca de la calle Albacete proponía, además de una mejora de la habitabilidad gracias a una nueva abertura con protección solar que daba luz y ventilación al interior, la incorporación de un banco, una jardinera con 14 especies de plantas diferentes y el poema visual «Epíleg en forma de palmera», de Albert Ràfols-Casamada. ¡Que disfrutéis del paseo!2016-04-09 14.04

{El poema és el traç que queda en l’aire
El traç de la palmera i la veu de les fulles
L’aire mou el poema
Hi ha cicatrius d’ombra al tronc:
graons vers la llum
El poema és llum i és ombra-ombra
avançant vers la llum
Passat i present al cor de la palmera}

 

 

 

 

 

 

 

Sonia
Acerca de Sonia 75 Articles
Arquitecta. Fundadora de En Sección BCN.

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