“THE MATERIALS FARM”- Inspirational Talks

Dentro de las actividades enmarcadas en el Fadfest’17, asistimos a unas “Inspirational Talks” organizadas por Materfad (FAD y Elisava). El nombre de las charlas puede parecer algo pretencioso pero lo de que inspiran es totalmente cierto. Reunieron a un grupo de diseñadores, artistas, ingenieros, makers,… para hablar sobre los proyectos en los que están inmersos ahora mismo y escucharles hablar era una gozada. Todo el esfuerzo, el tesón, las ganas, la ilusión, las ideas locas y el talento, estaban concentrados en el Auditorio del dHub. Todos (cada uno en su disciplina) tenían y tienen mucho que aportar. Como sociedad, tenemos que aprender mucho de ellos.

El tema de la charla versaba sobre cómo crear nuevos materiales con residuos de la agricultura y de los organismos vivos, desechos poco o nada valorados.

Laia Mogas-Soldevila (Cambridge, Massachusetts; licenciada en Arquitectura, doctoranda en Silk Lab en Tufts Biomedical Engineering, investigadora en MIT Media Lab Mediated Matter Group, MIT SUTD Robotics Lab, MIT Dpt. of Material Science Ortiz Lab of Structural Materials y UPC CODA Group con el Prof. Sastre, especializada en arquitectura paramétrica) nos presentó «Functional Material Architectures».

Con una gran fluidez y haciendo que fuera fácil entender su trabajo, Laia nos cautivó con sus investigaciones con las cáscaras de las gambas y los capullos de los gusanos de seda.

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Resulta asombroso pensar que con estos residuos, después de algunos procesos químicos, se pueda conseguir un gel con el que imprimir desde envoltorios flexibles hasta resistentes estructuras como un “ala” de más de 2 metros. Ha sido un trabajo minucioso para el que incluso han necesitado crear una máquina especial, mucho más grande que la que tenían, para poder “imprimir” de una sola pieza algunas estructuras. Laia nos contó que, aunque aún tienen que avanzar y experimentar más en ese camino, los resultados que han conseguido hasta ahora la han dejado fascinada.

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De momento la demanda sólo es para la industria farmacéutica y médica pero quieren intentar que estos materiales se puedan aplicar a otros campos como la construcción, la arquitectura,… Hay material de sobras, porque con poco producto inicial se consigue mucho material.

Su próximo paso son los biomateriales: materiales que están “vivos” y reaccionan con el entorno, con otros elementos. Eso es lo que están estudiando con la seda. Nos hizo reflexionar con una pregunta que dejó en el aire: ¿cómo sería una casa “viviente”, una casa en la que sus materiales cambiasen con el entorno, que se autoreparasen, que se regeneraran por sí solos?

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Saúl Baeza (Barcelona; director creativo del estudio DOES y comisario de DEMO «Understanding Design Festival», graduado en Diseño de Producto por Elisava, Escuela de Diseño e Ingeniería de Barcelona) presentó «Substantial Self».

Saúl estudió el concepto de la depilación y el residuo que esto produce. Pensar por qué un pelo en nuestro cuerpo es aceptado y en cambio cuando está fuera de nuestro cuerpo nos resulta desagradable.

Saul Baeza 1

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Su experimento se basó en crear objetos con los desechos de la cera de depilar con el pelo depilado de amigos y amigas suyos. De ahí surgieron jarrones con formas parecidas a los cuerpos de sus amigos, joyas transportadoras de ADN, armaduras para vestir y abrigar la parte del cuerpo que había quedado descubierta por la depilación,… Objetos peculiares, realmente curiosos, que producen tanto rechazo como fascinación.

El estudio lo realizó no tanto para descubrir un nuevo material sino para pensar, para ser conscientes de los residuos que producimos, que produce nuestro cuerpo, del impacto que tiene y de la extraña relación que se establece entre la persona y su deshecho.

Sanne Visser (Londres; investigadora de materiales, diseñadora y fabricante. MA Material Futuras, Central Saint Martins, University of the Arts, Londres, BA Lifestyle & Design, Willem de Kooning Academy, Rotterdam, Phoenix Highschool) presentó «The New Age of Trichology».

Siguiendo con la temática del pelo como residuo, pero desde una ángulo totalmente distinto al de Saúl, Sanne quiso estudiar cómo sacarle partido al cabello y qué proceso debería seguir para conseguir un producto final. Durante unas semanas fue recogiendo muestras de pelo en peluquerías y las clasificó según sus características. Después las llevó a una hiladora que, cardándolo para conseguir una densidad mayor, lo transformó en una bobina de hilo y luego a un artesano de las redes, que hizo una cuerda fuerte. Con estas cuerdas, que Sanne hizo testar para comprobar su resistencia, se han realizado desde bolsas trenzadas a cinturones.

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Aunque su estudio no ha concluido y quiere seguir investigando para conseguir la autoproducción, su último objeto hasta la fecha supuso un reto ya que era de más envergadura: un bonito columpio.

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Diana Scherer (Amsterdam; New Material Award Fellow 2016 y artista graduada en Bellas Artes y Fotografía por la Gerrit Rietveld Academy) presentó «Interwoven, exercices in rootsystem domestication».

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El trabajo de esta artista enamorada de las plantas transmite una delicadeza y fuerza visual a partes iguales. Rompiendo los jarrones donde se encontraban alguna de sus plantas, Diana se sintió fascinada por las raíces, los dibujos que formaban, su manera de crecer. Cada planta tenía una estructura propia, distinta.

Empezó a desarrollar plantillas con esas raíces, domesticándolas, investigando con diferentes tipos de plantas para ver cómo las  podía hacer crecer, cuáles eran más resistentes. Experimenta sobre todo con hierba y maíz, con su crecimiento en tierra y en agua. Ha llegado a mezclarlo también con textiles, ya que las raíces se entretejen con ellos, obteniendo dibujos sorprendentes.

Diana Scherer 2

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Los resultados los fotografía y expone sus fotos y al lado la muestra, pero ahora quiere investigar para hacer las raíces más fuertes y poder generar un material para crear algún producto. Su siguiente paso es la investigación en 3 dimensiones. Para ello ya está pensando en crear un vestido que crezca entero y te lo puedas poner directamente de la planta, sin coser, pero reconoce que aún es una idea y que no sabe cómo lo llevará a cabo.

Camilo Ayala (Milán; doctor en la temática de materiales de bricolaje como desencadenantes del cambio por el Politécnico de Milán, graduado en Diseño Industrial y Diseño Textil por la Universidad de Los Andes, Bogotá, máster en Artes en el Diseño por la Domus Academy (University of Wales Accredited School of Design) de Milán) presentó «DIY Materials».

Camilo está realizando en la actualidad, dentro de su Doctorado en el Politécnico de Milán, un estudio de clasificación de nuevos materiales, como una especie de atlas visual donde estén catalogados según sus características y propiedades. Esta clasificación la ha dividido en 5 reinos: vegetal, animal, lapideum (piedra, cerámica,…), recuperavit (materiales que provienen de deshechos) y mutantis (materiales tecnológicos o que se pueden hackear).

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Según la opinión de Camilo, ya hace tiempo que empezó un movimiento muy fuerte en el que las nuevas tecnologías de impresión 3d y la precariedad y escasez de recursos han despertado la curiosidad y la creatividad de los diseñadores. Están no sólo eligiendo materiales sino que están creándolos por sí mismos, mediante el reciclaje y la reutilización, y están empezando a ser más conscientes de sus posibilidades. Por ejemplo, el laboratorio donde está realizando su investigación está compuesto por un grupo de diseñadores y de alumnos que desarrollan sus ideas curiosas y algo locas. Allí interactúan con los materiales, creando fichas de cada uno de ellos, de sus características y de sus posibles combinaciones según las mezclas y procesos químicos que se hayan seguido. Aunque al principio se sentían algo frustrados porque los resultados eran un fracaso, con investigación y práctica han ido consiguiendo cosas sorprendentes.

Camilo Ayala 2

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Para Camilo, esta interacción, esta investigación no tan teórica, es muy positiva porque es una nueva manera de educar a los futuros diseñadores para que den más valor a la experiencia de crear, a la relación que se establece entre ellos mismos y el material.

Pol Merino (Barcelona; responsable de Industrialización de Biprocel, SL, una empresa emergente de biotecnología industrial. Es graduado en Biotecnología por la Universidad Autónoma de Barcelona) presentó «Biprocel».

El caso de Pol y sus compañeros es un ejemplo de éxito ya que han conseguido comercializar su producto de biotecnología industrial, pero con bastantes dificultades.

Biprocel surgió de un proyecto de investigación sobre la transformación de los residuos del papel en la Universitat Politècnica de Catalunya. Hace unos años, una gran empresa papelera les fue a pedir ayuda para saber qué hacer con los desechos del papel. Resulta que el papel solo se puede reciclar de 5 a 7 veces como máximo. Luego es un residuo que no se puede reutilizar ni tampoco quemar.

Pensaron en qué tipo de material había que convertir ese residuo. Vieron que el material de partida contenía mucha celulosa y otros componentes químicos. Lo compararon con otro material que tiene mucha celulosa: la madera. Y analizando el mercado comprobaron que la madera se usa para muebles, construcción, arquitectura,… pero que no había en el mundo suficiente madera como para producir todo lo que se demandaba.

Su objetivo fue reciclar ese residuo que tenía un alto impacto medioambiental para, a través de un proceso sostenible, obtener un nuevo material libre de tóxicos, con buenas propiedades acústicas, térmicas,… que pudiera usarse en vez de la madera. La idea era buenísima y además, cuando lo testaron para comprobar si sería competitivo, tuvo iguales o mejores resultados que la mayoría de materiales usados para estos fines y con menor impacto en el medio ambiente. Pero al intentar comercializarlo en España no obtuvieron la respuesta que les hubiera gustado: ni las empresas papeleras ni el Gobierno quisieron arriesgar en invertir dinero en producir su proyecto. Finalmente, y gracias a una inversión privada han empezado a producirlo.

 

Han sido unas charlas que invitan a la reflexión. Uno se pregunta por qué se está tardando tanto en dar salida a algunos materiales que son mucho más sostenibles y avanzados que los materiales convencionales, por qué no se premia y se incentiva la investigación.

Lo que queda claro es que hay muchísima gente que está trabajando en innovar y en crear materiales nunca vistos o que nunca nos hubiéramos imaginado que pudieran servir para algo. Estas personas están yendo muchísimo más lejos que el simple reciclaje, lo están llevando más allá, aportando soluciones para deshacernos de residuos de todo tipo para crear combinaciones sostenibles, orgánicas, incluso vivas. El futuro está en sus manos, en nuestras manos, pero el problema es que tanto las empresas privadas como los Gobiernos no quieren invertir ni arriesgar en este tipo de desarrollo, no ven el gran beneficio que nos pueden brindar los nuevos materiales a corto y largo plazo.

Sonia
Acerca de Sonia 75 Articles
Arquitecta. Fundadora de En Sección BCN.

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